Me metí bajo tu falda antes de conocerte,
Desde la primera vez que te vi
esperando el tren impaciente,
Antes de escuchar tu nombre
ya imaginaba tus gemidos.
Tu pelo siempre tratando de huir con el viento
Y en más de una ocasión aprecié que no aprecias el sostén,
O que disfrutas del vestido acariciando en tus pezones.
Tentativamente observaba la ternura de tus labios
Y con cada día aumentaba la dificultad por resistirme,
Aunque pronto se daría la oportunidad de usurparles.
No hubo casualidad en nuestro encuentro,
No es coincidencia ni destino.
Hoy estoy entre tus piernas
Porque ya lo había vivido,
Cada café, cada cita, cada texto
Llevaba la intención de conocerte,
Planificar mejor donde lamerte,
Dónde tocarte,
Cómo cogerte.