Author: Charles

A forever young soul refusing to grow old, expressing what I might or might not feel in words.

Llorar amando

Para saber amar, con amar no basta. No se puede adquirir suficiente experiencia en mil años de vida amando, para atribuirse la habilidad de amar, porque no es solo una capacidad, amar es una habilidad. Es la habilidad de sacrificarse, pero también limitarse, la habilidad para entender, pero también de expresarse. Hay que tener la habilidad para mirar dentro de unos ojos envenenados y poder leer la mentira y a la vez aceptar la verdad, porque cuando se ama hay que prepararse para dejar tu alma salir volando y posiblemente no volverla a ver. Hay que aprender a amar, pero cómo es posible, cuando es imposible siquiera definir el verbo, cuanto más el sentimiento. Porque si todo se ha escrito del amor, realmente nada se ha dicho, ya que cada quien lo experimenta a su manera, y lo sufre igual. Yo también he amado, y también he sufrido, y no importa la razón, o cuál sea la situación, no importa cuál sea el principio, el final es el mismo, lágrimas en la mejilla como las que caen del cielo. No he aprendido a amar, no se limitarme, ni se expresarme, doy todo lo que tengo y lo que soy, pero no me doy a entender, no exijo lo que me corresponde, me trago las mentiras, como si todas las palabras que salen de unos labios tiernos fueran verdades, esos labios tan venenosos como los ojos, persuaden mi razón y nublan mi conocimiento adquirido, sabotean mis sentidos y la poca inteligencia que me queda, repito que doy todo lo que soy y lo que tengo, y no recibo ni las gracias por compartir mi tiempo. al final las palabras son solo palabras, y podemos escuchar todo lo que escuchamos y lo que no escuchamos, pero siempre volvemos a caer, y siempre volvemos a enamorarnos, que contradicción, enamorarnos sin saber amar.

Incompleto e incompatible

Es posible que cada noche me levante de la cama alrededor de las tres de la madrugada, que me ponga unos pantalones y me siente en el sofá, que mire por la ventana y que pierda la mirada entre las nubes claras que manchan el oscuro paisaje infinito, nubes que entorpecen mi visión, como si trataran de evitar que logre encontrar lo que estoy buscando. Es posible que esas nubes llenas de lágrimas en el cielo, realmente quieran ocultar lo que ando buscando, un pedacito de luz, una pizca de iluminación de ese ser que se compadece de mi y me abraza por la ventana mientras me siento en el sofá, si es que fuera posible que estuviera mirando a través de la ventana sentado en el sofá, pero la verdad es que no tengo sofá, ni tengo ventanas, ni me puedo levantar a las tres de la madrugada, porque hacen cientos de noches atrás que no se besan mis párpados, y heme aquí describiendo la noche como si la diferenciara del día, y susurrándole palabras bonitas a la luna, como si la recordara, JA! pero es que yo vivo en completa oscuridad, pasan las horas y la luz que separa el día de la noche no llega, solo veo nubes en mi cabeza, que realmente no están allí, por lo menos puedo diferenciar qué está y qué no está, por eso se que no estoy loco, porque eso es lo único que me queda, una cabeza pesada y unos pantalones que no me quito hacen años. Aunque mi cordura pende de un hilo, y mis tragos siguen siendo amargos, yo sigo esperando, recordar exactamente la silueta de la luna, y los detalles de sus espacios vacíos como pecas en un rostro, como ella debe de tratar de recordarme a mi, su compañero más fiel que un perro, su reflejo. la luna es la única que entiende mi descontento, fue testigo de mi tragedia y presenció como se apagaba la luz en mis ojos y se sellaban las ventanas que ya no existen, pero que en algún momento estuvieron por ahí en algún lado que no puedo señalar, simulando un portal entre ella y yo. la luna ha vivido lo que yo, por eso me entiende, por eso me estima y me busca, para ayudarme a salir de esta miserable agonía que solo ella debe de vivir y que solo ella puede soportar, esa incompatibilidad con el único ser que se es compatible, el único ser que completa tu espacio, pero que mantiene un incompleto en los pedacitos de tu alma que buscan amor.