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Orgásmico.4

Conoces esa sensación cuando corres

Que sientes que te ahogas?

Que el aire no es suficiente?

Pues así me siento entre tus labios;

Quiero respirar tus besos

Y Con cada uno necesito otro par.

Con mi mano enroscada en la libertad de tu pelo,

Acariciando tu cuello y tu cabeza

Y mi boca comiendo de tu boca,

Con tanta pasión, con tantas ganas.

Apretando a la vez tus nalgas,

Firmes pero suaves

Redondas, curvas,

Circunferencia perfecta.

Mi mano bajo tu falda,

Mis labios rezando en tu mentón,

Mis dientes rasgándose en tu cuello,

Con una mezcla entre agresividad y gentileza,

El balance armónico en nuestras caricias,

Ingredientes para una memoria placentera.

Aún con la ropa separando nuestros cuerpos

Puedo sentir al natural, cada detalle.

Sentir tu piel erizándose entre mis dedos,

El sudor frío traspasando tu ropa,

La respiración agitada en tu garganta,

Hasta que tus palabras encuentran salida;

“Qué esperas?”

Son leños que avivan el fuego inasfixiable,

Las palabras mágicas para continuar.

Orgásmico.5

Desprendo tus botones y desbrocho las jaulas de tela;

Por una fracción de segundo me distraigo,

Anonadado ante la apariencia dulce e inocente,

Al cambio en la tonalidad de tu piel,

A la levadura geográfica en tu pecho,

A la simetría, la perfección.

Que han de tener su propia atracción magnética

Porque sentí mi cara desprenderse del espacio

Y caer hundida sobre tu pecho.

Tomando en cuenta la sensibilidad de tu piel,

Besé cada sombra, lamí cada gota de miel.

Con cierta rítmica acariciándote impacientemente,

Mis pensamientos se nublaban repetidamente,

Ya reaccionaba por instinto, sin instrucción,

Y tu respiración se hacía más fuerte,

Tu aliento cada vez mas cálido.

Mordías tiernamente mi oreja,

Con tu cara sumergida en mi cabeza,

Como la mía se sumergía en tus riquezas.

Y por instinto, sin pedir permiso,

Mi mano bajo tu falda quería explorar,

Acariciar más que tus piernas.

Aventurándose un poco más al norte

Experimenté más que sudor emanando de tu cuerpo.

La imaginación aceleró mis pensamientos,

Mi corazón palpitaba más fuerte,

Pero la sangre no corría equitativamente.

Sin descuidar el resto de tu cuerpo,

Desplacé ternura con mis dedos,

Como en plena cirugía experimental;

Para no lastimarte, pendiente a cada reacción,

Pero prestando atención a cada expresión,

A cada detalle de tu cuerpo, cada sugerencia

Que me convencía de estar en el lugar correcto.

Con una destreza nata dentro de ti,

La llema de mis dedos hacían malabares;

Caminando sobre tus nervios como trapecistas,

La textura de la ceda húmeda,

Empapando mis manos

Con la más física expresión del éxtasis.

La mezcla de emociones en cada pilar de tus placeres

Detonaron una vibración resonante en tus piernas.

Mientras mis dedos sentían tus palpitaciones armoniosas

Que estrechaban mis dedos al compás de tu respiración,

Tu estómago tensó como cuero de tambores

Y tu espalda pronunciaba un arco sobrenatural.

Mis extremidades estaban por ceder al cansancio,

Mis labios pesados pero insaciables,

Resistieron un segundo más,

Ese segundo eterno en el que tu cuerpo liberó la tensión

De tus piernas, tu pecho, tu espalda.

Mientras te sostenía tumbada sobre mi brazo,

Sentí el cálido néctar exorcizar de tu cuerpo

Con un último gemido que definitivamente llamaría la atención.

En los segundos que te tomó reaccionar,

Besé tu rostro y cubrí tu cuerpo,

Fantaseando sobre nuestro próximo encuentro

 

De volver a compartir un orgasmo deshonesto.

Para bien o para mal

Tal vez es casualidad, que hasta el momento me había mantenido ajeno a la experiencia,
mas la experiencia que me brindaste ha desatado cierta ansiedad en mí.
El quedarme encantado en tus ojos que me miraban con calidez y confianza,
el roce con tu piel firme y suave, como seda que el tiempo no ha sabido tocar
y la sensualidad que emanaba tu cuerpo a través de tu cintura,
todo pasa desapercibido cada vez que palpabas con tus labios
palabras que me hacían adicto a tus conversaciones.
Admito que me quema la curiosidad por conocerte un poco más,
aprender de ti en una noche lo que me ha cohibido esta vida
y que en mis recovecos descubras lo que de mí ni yo mismo sabía.
Pero el hechizo de tus labios y sus palabras me brindan el placer para mantenerme atento,
aunque sienta que caigo tentado tanto a probarlos como a escucharlos.
Quisiera poder colacionar los momentos en que tu me buscabas en otra vida
o en otros tiempos con los momentos que te busqué.
Tal vez no es tarde para probar, para bien o para mal.