Saltamos del pasillo a los sanitarios.
Tomada de la mano te sumí en la privacidad,
Donde pudieras soltarte un poco más
Y dar viento a las alas de tus fantasías.
Liberar los gemidos que antes no tenían dueño
Y hoy susurrarían mi nombre.
Inquietos como niños en mañana de navidad
Nos metimos al primer sanitario.
Sin más detenimiento te tomé de la cintura
Acerqué tu cuerpo al mío,
Donde no pude evitar quedar inmutable
Y por largos serenos segundos
no me quedó de otra que observarte,
Clavarme en tus ojos y respirar de cerca tu aliento,
Hipnotizador como aroma de amapolas;
Hasta que tus palabras, “que esperas”
Me sacaron del trance.
Por fin pude besarte;
Después de haberlo imaginado
Y hacerlo tantas veces en sueños,
Por fin tuve tus labios,
Y valió cada minuto la espera.