Primer beso

Reproduzco tu sonrisa mil veces en mi cabeza y mis dedos involuntariamente trazan su silueta en el aire, transportándome hasta tu presencia.

Acaricio tu mejilla con mi pulgar y el resto de mis dedos sostienen tu cabeza, jugando entre los bellos de tu cuello.

Tu rostro se deja atraer hacia mi abismo y se recuesta en mi palma tal cual un gatito.
Te observo tan tierna, tan dedicada, tan tú.

Mientras te vas sentando sobre mi falda acerco mis labios y beso tu mentón, la punta de mi nariz roza tu boca y en consecuencia dejas salir un suspiro.

Levanto con paciencia mi rostro sobre el tuyo, mi nariz camina por tu piel hasta la tuya, nuestros labios están ahora más cerca, siento tu respiración entrar a mi garganta y se convierte en mi oxigeno.

Entonces siento que es el aire que necesito, tu respiración y nada más.

La calidez de tus labios impacientes me tocan, me provocan, me trastornan, se atraen nuestras bocas y te beso suave, lento, sutil.

Disfruto cada gota de saliva que me das, grabo cada movimiento de tu lengua traviesa, y la mía se enamora en la suavidad del interior de tus mejillas.

Acaba el minuto y se vuelve a repetir otras tantas en mi cabeza…
Ese puto primer beso.

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