Tag: poesia

Orgásmico.2

Sobre el vapor de unas tazas de café

Mis dedos encontraron tus dedos

Y se acariciaron, con empatía,

Como si fuera cotidiano, aunque temblaban.

La vibración de mis manos alcazaba mi voz

Y en más de una ocasión,

Fue difícil mencionar palabra alguna,

Hasta que enmudecieron mis labios.

Mi mano recostada sobre la mesa

Ya coqueteaba con la tuya,

nuestros ojos hipnotizados, fijos entre si.

Se acabaron las excusas para disimular

Aunque no había necesidad para ello.

El deseo era tan obvio, tan mutuo

Con una mirada firme accedimos

Y en silencio partimos de la mesa,

Partimos del frecuentado café,

Partimos de las miradas ajenas,

Partimos de la realidad agobiante,

Partimos del mundo,

Hasta encontramos el uno en el otro

Para ahogarnos en un mar de besos.

Orgásmico.3

Saltamos del pasillo a los sanitarios.

Tomada de la mano te sumí en la privacidad,

Donde pudieras soltarte un poco más

Y dar viento a las alas de tus fantasías.

Liberar los gemidos que antes no tenían dueño

Y hoy susurrarían mi nombre.

Inquietos como niños en mañana de navidad

Nos metimos al primer sanitario.

Sin más detenimiento te tomé de la cintura

Acerqué tu cuerpo al mío,

Donde no pude evitar quedar inmutable

Y por largos serenos segundos

no me quedó de otra que observarte,

Clavarme en tus ojos y respirar de cerca tu aliento,

Hipnotizador como aroma de amapolas;

Hasta que tus palabras, “que esperas”

Me sacaron del trance.

Por fin pude besarte;

Después de haberlo imaginado

Y hacerlo tantas veces en sueños,

Por fin tuve tus labios,

Y valió cada minuto la espera.

Orgásmico.4

Conoces esa sensación cuando corres

Que sientes que te ahogas?

Que el aire no es suficiente?

Pues así me siento entre tus labios;

Quiero respirar tus besos

Y Con cada uno necesito otro par.

Con mi mano enroscada en la libertad de tu pelo,

Acariciando tu cuello y tu cabeza

Y mi boca comiendo de tu boca,

Con tanta pasión, con tantas ganas.

Apretando a la vez tus nalgas,

Firmes pero suaves

Redondas, curvas,

Circunferencia perfecta.

Mi mano bajo tu falda,

Mis labios rezando en tu mentón,

Mis dientes rasgándose en tu cuello,

Con una mezcla entre agresividad y gentileza,

El balance armónico en nuestras caricias,

Ingredientes para una memoria placentera.

Aún con la ropa separando nuestros cuerpos

Puedo sentir al natural, cada detalle.

Sentir tu piel erizándose entre mis dedos,

El sudor frío traspasando tu ropa,

La respiración agitada en tu garganta,

Hasta que tus palabras encuentran salida;

“Qué esperas?”

Son leños que avivan el fuego inasfixiable,

Las palabras mágicas para continuar.